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Villa Constitución 30/10/2026

Siete procesados por la masacre de Balcarce

Cristian Horton, sobreviviente del operativo en el que asesinaron a su madre en 1976, relató su historia y espera que la causa llegue a juicio oral.



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La Justicia Federal de Rosario procesó a siete exintegrantes del Ejército y de la Policía de Santa Fe por su presunta responsabilidad en delitos de lesa humanidad durante la masacre de calle Balcarce, ocurrida en Rosario el 31 de diciembre de 1976. Cristian Horton, de Villa Constitución, sobrevivió al ataque en el que asesinaron a su madre, María Cristina Lucchesi.

El juez federal Carlos Vera Barros dictó la resolución el 22 de octubre. Horton, actual presidente de la Cooperativa de Trabajo “Cooperar 7 de Mayo”, tenía cinco años cuando ocurrió el operativo. Resultó gravemente herido y estuvo casi cinco días bajo custodia, sin que su familia pudiera conocer su paradero.

La noticia lo sorprendió, aunque llevaba más de una década impulsando la investigación. Recordó que declaró alrededor de 2015, cuando ya existía un trabajo previo, y que volvió a prestar testimonio para aportar información. Destacó la investigación sostenida durante años por la fiscalía a cargo de Adolfo Villate.

 

La persecución familiar desde Villa Constitución

Horton situó el inicio de la persecución en el contexto del Villazo, la actividad de la UOM y la represión en Villa Constitución. Para el 20 de marzo de 1975, su padre ya era buscado e identificado por la Triple A. La familia se refugió primero en casas de amigos y luego de familiares en Rosario, donde terminó instalándose.

Ese día allanaron la vivienda de Bolívar al 50, en barrio Talleres. Horton contó que dejaron explosivos y saquearon la casa. También allanaron la de sus abuelos y detuvieron y golpearon a su abuelo, un fotógrafo conocido de la ciudad, al que le exigían información sobre sus hijos, aunque desconocía dónde estaban.

Con el golpe de Estado de 1976, continuaron escondidos en Rosario. Meses después, su padre fue identificado en la calle y asesinado.

La madrugada del 31 de diciembre, fuerzas federales y provinciales atacaron el edificio de Balcarce 742. Horton recordó disparos de fusiles automáticos pesados y explosiones. Afirmó que todavía pueden observarse impactos en la parte más alta del inmueble.

Un explosivo lo hirió en las piernas, el pecho, el cuello y el abdomen. Las personas que aún estaban vivas le hicieron torniquetes con sábanas. Así pudo bajar por las escaleras hasta el departamento del séptimo piso, donde una familia lo cobijó mientras el operativo continuaba.

Luego lo llevaron al Hospital de Niños J. Vilela.

Su familia comenzó a buscarlo cuando supo que habían asesinado a su madre. Ni la Policía, ni el Ejército, ni las autoridades políticas les informaban dónde estaba. Por datos extraoficiales, lograron ubicarlo en un pabellón del hospital e ingresaron para recuperarlo.

Horton recordó que había un policía al pie de su cama y un gendarme en la puerta del pabellón. Sus familiares le contaron que también había presencia policial en el ingreso y que les impedían entrar. Una vez recuperado, vivió dos años con una tía en Rosario y luego regresó a Villa Constitución para vivir con su abuela materna en barrio Talleres, cerca de la casa de sus padres.

 

El testimonio sobre Balcarce y la expectativa de juicio

Una parte central de su relato cuestiona el comunicado del Segundo Cuerpo de Ejército, que afirmaba que había sido arrojado por una ventana envuelto en un colchón. Horton sostuvo que esa versión no describe lo sucedido y que sus recuerdos del ataque permanecen precisos.

“Me acuerdo de todo lo que pasó al mínimo detalle en el operativo, donde pierde la vida mi mamá, donde pierden la vida los otros compañeros que estaban ahí adentro”, expresó. Recordó también el momento en que lo alcanzó el explosivo y su descenso por las escaleras.

Consideró que los comunicados oficiales de la dictadura, reproducidos por los medios, buscaban desacreditar a las personas perseguidas para justificar la represión. Explicó que durante casi cinco décadas contó su historia para desmentir aquella versión, que todavía encuentra instalada entre vecinos e incluso familiares.

Su madre era docente de la Escuela N° 500, alfabetizaba en barrio 9 de Julio y en otros sectores humildes donde había personas sin acceso a la escolaridad. También escribía en un diario de Villa Constitución. Horton la describió como una vecina comprometida con su comunidad y afirmó que no había participado en hechos de terrorismo ni asesinatos.

Frente al procesamiento, expresó una expectativa favorable, aun cuando algunos responsables ya murieron. Señaló que cuenta con el acompañamiento de su familia y de personas que se acercaron a expresar su apoyo. Espera que la causa pueda elevarse a juicio oral el próximo año y que allí se juzguen los hechos y se dicte sentencia.

“Creo que nunca es tarde para escribir la historia real, para que haya justicia, para preservar la memoria, para que se sepa la verdad”, sostuvo.