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Villa Constitución
Octubre Rosa: claves para prevenir el cáncer de mama
El ginecólogo Carlos Alegre repasó la evolución de los tratamientos y destacó la prevención, los controles y el diagnóstico temprano.

En el marco de Octubre Rosa, el ginecólogo y obstetra Carlos Alegre repasó la evolución del abordaje del cáncer de mama y remarcó dos ejes: prevenir factores de riesgo y detectar la enfermedad de manera temprana.
El especialista recordó que las primeras intervenciones se realizaban sin las condiciones actuales de asepsia y antisepsia. En muchos casos, las infecciones provocaban más muertes que el propio tumor.
Las técnicas impulsadas por cirujanos estadounidenses como William Halsted eran extremadamente invasivas y mutilantes. Con el tiempo, el paradigma cambió: se demostró que era posible retirar el tumor con un margen de seguridad, intervenir un cuadrante de la mama y abordar la axila sin recurrir a operaciones tan agresivas.
De la cirugía radical a los tratamientos dirigidos
La quimioterapia también tuvo un origen inesperado. Alegre recordó el ataque ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial contra un barco aliado apostado cerca de Bari, Italia, que transportaba bombas con gas mostaza.
La exposición de los marineros permitió estudiar los efectos de esa sustancia. Sus derivados, las mostazas nitrogenadas, comenzaron a utilizarse en pacientes con tumores avanzados y se convirtieron en una de las primeras formas de quimioterapia.
En la actualidad, los avances incluyen anticuerpos monoclonales y terapias que actúan de manera más directa sobre las células cancerosas. Estas alternativas permiten prolongar la sobrevida libre de enfermedad incluso en cuadros avanzados y reducir el impacto sobre las células sanas.
La mejora decisiva también llegó de la mano del diagnóstico precoz. Antes, muchas pacientes consultaban cuando el tumor ya era palpable. Hoy, una mamografía puede revelar microcalcificaciones o pequeñas lesiones estelares que todavía no se detectan al tacto.
Alegre indicó que alrededor de una de cada ocho mujeres de bajo riesgo puede padecer cáncer de mama en algún momento de su vida. Detectar una lesión de unos 5 milímetros permite extirparla a tiempo y alcanzar altas posibilidades de resolución.
Prevención, controles y hábitos cotidianos
El control médico forma parte de la prevención secundaria: permite encontrar de manera temprana un cáncer que ya existe. La prevención primaria, en cambio, busca reducir las posibilidades de que la enfermedad aparezca.
Entre las recomendaciones, el profesional mencionó mantener un peso saludable, realizar actividad física y disminuir la exposición a disruptores endocrinos y genéticos presentes en numerosos alimentos, en especial los ultraprocesados. También aconsejó evitar el alcohol y el cigarrillo.
Alegre planteó que estas conductas deben trabajarse desde la infancia y advirtió sobre la naturalización del consumo de alcohol y tabaco. Sus efectos no se limitan al sistema respiratorio: también pueden afectar los riñones, las mamas y otros órganos.
Las pacientes que ya atravesaron un cáncer de mama necesitan controles periódicos. El seguimiento permite identificar una eventual reaparición y tratarla oportunamente, con procedimientos cada vez menos agresivos.
El abordaje de la axila también cambió. Actualmente puede analizarse un ganglio centinela para estimar si hace falta un tratamiento adicional. El especialista señaló que en congresos ya se plantea un futuro en el que algunas lesiones podrían tratarse sin cirugía, aunque hoy la intervención continúa siendo una herramienta habitual y mínimamente invasiva.
Octubre Rosa surgió del impulso de mujeres que atravesaron la enfermedad y de organizaciones que promueven la concientización, como ALCEC. La campaña pone en agenda la prevención, los controles y el valor del diagnóstico temprano.