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Villa Constitución
Kumon: qué es y cómo funciona el método japonés
El sistema propone aprendizajes progresivos, práctica diaria y autonomía para que cada alumno avance a su ritmo en lengua, matemática e inglés.

En Villa Constitución, el método Kumon comenzó a ganar presencia con una propuesta educativa que pone el foco en la autonomía, la constancia y el aprendizaje progresivo. Su objetivo no es reemplazar la escuela ni funcionar como una clase particular, sino ayudar a que cada estudiante desarrolle hábitos y avance a partir de sus propias habilidades.
El sistema nació en Japón en 1954, cuando Toru Kumon diseñó ejercicios para acompañar el aprendizaje de su hijo. Con el tiempo, esa experiencia familiar se transformó en una metodología aplicada en distintos países y también en Argentina, donde funciona desde 1997.
Aprender desde el propio nivel
La base de Kumon es una evaluación diagnóstica inicial. Ese primer paso no apunta a poner una calificación, sino a conocer el punto de partida de cada alumno para organizar un recorrido personalizado.
“No es evaluar las condiciones, sino descubrir las habilidades que tiene hasta que llega al centro y ver cómo vamos a trabajar”, explicó Gabriel Osvaldo Laurenti, orientador de la propuesta.
A partir de ese diagnóstico, el material se adapta al ritmo de cada persona. La propuesta incluye lengua, matemática e inglés, y puede ser utilizada por chicos desde los 2 o 3 años, jóvenes, adultos y personas mayores que quieran incorporar o reforzar conocimientos.
Constancia, hábitos y autonomía
Otro eje del método es la continuidad. Los alumnos concurren dos veces por semana al centro y completan los cinco días restantes en sus casas, mediante cuadernillos o con la modalidad digital Kumon Connect.
“El seguimiento nuestro es diario, de lunes a lunes; se trabaja dos días en el centro y cinco días en casa”, detalló Laurenti. La práctica puede demandar cinco, diez, veinte minutos o media hora, de acuerdo con la necesidad y el ritmo de cada estudiante.
La dinámica busca que el alumno aprenda a reconocer sus errores y corregirlos. En el centro, el material se revisa durante la actividad y luego se devuelve para que cada estudiante pueda detectar dónde estuvo la dificultad.
Tecnología para sostener el proceso
La modalidad digital permite trabajar desde una tableta sin conexión permanente. El material se descarga, el alumno avanza y, al volver a conectarse, recibe las correcciones de equipos especializados ubicados en distintos países.
“Automáticamente nos corrigen y nos devuelven el error; el niño no pierde la continuidad del trabajo”, destacó el orientador. De esa manera, el método combina ejercicios en papel, herramientas digitales y acompañamiento permanente.
Apertura del centro local
En ese marco, Kumon abrió un centro local en Dorrego 1398, donde ya comenzó a trabajar con sus primeros alumnos. La sede apunta a acercar una metodología que todavía no era demasiado conocida en la región y a sumar familias interesadas en una propuesta educativa de largo plazo.
Para consultas o inscripciones, el espacio atiende en Dorrego 1398. También se lo puede contactar por Instagram y por WhatsApp al 3400658740.