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Villa Constitución 29/08/2026

El running como rutina, desafío y equilibrio

Electricista y atleta amateur, combina el trabajo con los entrenamientos y las carreras. Después de completar la maratón de Rosario y la media de Buenos Aires, se prepara para un nuevo desafío, con el deporte como una forma de despejar la cabeza y sostener la constancia.



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Hay algo de ritual en la manera en que Ramiro Dilda sale a correr. No necesita demasiada compañía ni grandes escenarios: muchas veces alcanza con tomar el camino hacia el campo, ponerse los auriculares y dejar que el cuerpo encuentre su propio ritmo. A los 35 años, nacido en Villa Constitución, construyó en el running un espacio propio, una forma de ordenar la cabeza y de sostener objetivos personales mientras reparte sus días entre el trabajo y el entrenamiento. Antes, su recorrido también pasó por las aulas de la escuela Divino Maestro de barrio Amelong, donde hizo la primaria, y por la escuela San Pablo, donde cursó la secundaria.
“Hoy soy electricista en Laminados Industriales y aparte trabajo también de manera independiente”, cuenta. Esa rutina laboral convive con otra exigencia: la de los entrenamientos, las carreras y los kilómetros que se acumulan en silencio, lejos de cualquier idea profesional, pero con la seriedad de quien se propone una meta y va por ella.
Este año, uno de esos objetivos tuvo nombre propio: la maratón de Rosario. No fue una carrera más, sino una prueba buscada y preparada. “Pude completar la maratón de Rosario este año, que era un gran objetivo. Costó, pero lo pude hacer”, resumió Ramiro. Después llegó la media maratón de Buenos Aires, una experiencia que encaró con otra carga emocional, pero que también terminó sumando a su recorrido deportivo: “Fue más relajado, pero lo hicimos también”.
La relación con el deporte viene de lejos. De chico jugó a la pelota, practicó kung fu y participó en todo lo que podía durante la primaria y la secundaria: fútbol, handball y distintas actividades escolares. “Siempre me gustó hacer deporte”, recordó. Esa búsqueda física fue tomando otra forma hasta encontrar en el running un lugar más definido: “Después, de grande, empecé a correr, me entusiasmé y hoy estoy de lleno en esto”.
Ramiro se reconoce amateur. No corre para vivir de eso ni lo plantea como una carrera profesional. “Yo lo tomo como hobby para despejar mi cabeza, para mantenerme en forma y nada más”, explica. En esa definición también aparece el motivo que lo empuja a seguir: correr como una manera de estar enfocado, de fijarse desafíos personales y de sostener una disciplina que tiene impacto más allá de la competencia. 
Su familia —su mamá, su papá y sus hermanos Gisela, Valentina y Lautaro— terminó acompañando desde la cercanía ese proceso que empezó como algo personal y se volvió parte de su identidad. Al principio, no todos entendían demasiado bien esa elección. Los viajes, las carreras y la dedicación cotidiana requerían una explicación que fue llegando con el tiempo. “Primero no entendían; después le fueron agarrando el sentido y vieron cómo yo entrenaba, cómo me dedicaba y me acompañan en todo momento”, prosiguió. 
Aunque entrena con el grupo de Seba Montenegro, hay una escena que lo representa mejor: Ramiro corriendo solo. Esa soledad no aparece como una carga, sino como una elección que incluso reconoce en otras conversaciones vinculadas a su preparación. “Hablaba con mi nutricionista, que me decía que ella también entrenaba sola. Yo soy igual”, cuenta. Por eso, muchas veces elige su propio recorrido: “Yo agarro para el lado del campo, le doy y hago mi entrenamiento solo”. Y cuando intenta sintetizar lo que pasa en esos tramos, la imagen queda completa: “Soy yo, mi cabeza y dale nomás”.
Ahora el calendario vuelve a marcar otro desafío. Después de Rosario y Buenos Aires, el próximo objetivo está puesto en Puerto Norte, el 4 de octubre, donde buscará bajar su tiempo en los 10 kilómetros. No lo vive como una obligación, sino como parte de ese camino de metas posibles, personales y medibles, que le permiten sostener el entusiasmo.
Por eso, cuando deja un mensaje, no lo limita al running ni a una edad determinada. Habla desde su propia experiencia, desde lo que encontró en el movimiento y en la constancia. “Anímense a hacer deporte, ya sea running u otro tipo de actividad, que hace bien en la salud, despeja la mente y más que nada te mantiene en forma”, recomienda quien en su historia, correr no aparece como una llegada, sino como una forma de seguir avanzando.