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Villa Constitución
“Santa Fe sostiene políticas para defender el empleo y la producción”
En un contexto de fuerte retracción de la actividad industrial, el director provincial de Industria y Nuevas Economías, Gonzalo Cristini, analiza el impacto de la recesión sobre el sector productivo, con foco en Santa Fe y los polos industriales, y detalla las políticas provinciales para sostener empleo y producción.

El director provincial de Industria y Nuevas Economías, Gonzalo Cristini, analiza el complejo escenario que atraviesa la industria argentina y santafesina, con especial impacto en los complejos productivos. En diálogo con Diario La Ciudad, describe el deterioro de la actividad, la caída del empleo y los desafíos que enfrenta el entramado productivo, al tiempo que destaca las políticas anticíclicas que impulsa el Gobierno de Santa Fe para mitigar los efectos de la recesión.
¿Cómo describirías hoy el estado general de la industria argentina?
Estamos frente a un cuadro muy complejo. La industria viene atravesando una contracción profunda, con caídas significativas en los niveles de producción, una fuerte retracción del consumo interno y un deterioro marcado de la capacidad instalada. Esto no es un fenómeno aislado ni sectorial: afecta a buena parte del entramado manufacturero, especialmente a las pymes, que son las más expuestas a los cambios bruscos del contexto macroeconómico.
¿Cuáles son los factores que explican esta situación?
Hay una combinación de variables. Por un lado, la caída del salario real y del poder adquisitivo impactó de lleno en la demanda de bienes industriales. A eso se suma el aumento de los costos, en particular los energéticos, y la apertura de las importaciones en un contexto de fuerte asimetría para la producción local.
¿Esa apertura comercial afecta especialmente a algunos sectores?
Sí, claramente. Acá lo vemos en sectores como la metalmecánica y la siderurgia, pero también en el sector textil, el calzado o la fabricación de bienes durables que están compitiendo con productos importados en condiciones muy desiguales. Cuando una empresa local enfrenta costos financieros elevados, tarifas en alza y un mercado interno deprimido, la competencia externa se vuelve muy difícil de sostener. Eso deriva en menor producción, suspensiones y, en muchos casos, pérdida de empleo.
¿Cómo se refleja este escenario en Santa Fe?
Santa Fe tiene una estructura industrial muy diversa y potente, pero no está ajena a esta realidad. Los indicadores provinciales muestran una caída de la actividad que acompaña la tendencia nacional, con particular impacto en los sectores más vinculados al mercado interno. En nuestra provincia, la industria no es solo producción: es empleo, es identidad territorial, es desarrollo local. Por eso el impacto social de la recesión es tan fuerte.
En ciudades industriales como Villa Constitución, el impacto parece más evidente.
Exactamente. Villa es un caso emblemático porque concentra un complejo siderúrgico muy relevante, con plantas como las de Acindar, Tenaris y Laminados Industriales, y un entramado de talleres metalúrgicos que dependen directa o indirectamente de esa actividad. La caída de la demanda de acero, la menor actividad en la construcción y la industria, y el aumento de costos generan un efecto en cadena que se siente en toda la ciudad y la región.
¿Cuál es hoy la situación del sector siderúrgico y metalmecánico?
Es un sector que está atravesando tensiones muy fuertes. Como todos sabemos, hay ajustes en los niveles de producción, reducción de turnos y paradas técnicas. En el caso de las Pymes, el escenario es mucho más delicado: caída de pedidos, dificultades para financiar insumos, presión de productos importados y mucha incertidumbre. Todo eso impacta directamente en el empleo y en la sostenibilidad de las empresas.
Frente a este contexto, ¿qué margen de acción tiene el Gobierno provincial?
Es importante ser claros. Muchas de las variables que hoy explican esta crisis son macroeconómicas y exceden las competencias de una provincia. El tipo de cambio, la política comercial, la política monetaria o el nivel de actividad general no se definen en Santa Fe. Ahora bien, eso no significa quedarse de brazos cruzados. Desde el Gobierno provincial venimos implementando políticas anticíclicas para sostener la producción y el empleo.
¿En qué consisten esas políticas?
Principalmente en herramientas concretas para el sector productivo. Pusimos en marcha líneas de crédito con tasas subsidiadas, orientadas a capital de trabajo, inversión productiva e innovación tecnológica. Con resultados muy importantes en número y volumen: Santa Fe otorgó más de 127.000 millones de pesos en créditos a más de 4.300 productores y empresas durante el período 2024-2025. En un contexto donde el crédito prácticamente desapareció, estas herramientas son clave para que las empresas puedan seguir funcionando y planificar. En las próximas semanas, desde el Ministerio de Desarrollo Productivo que conduce Gustavo Puccini se van a relanzar esas líneas de crédito. Eso ratifica el compromiso del Gobierno provincial.
La innovación aparece como un eje central.
Sin dudas. Competir con el exterior no es solo una cuestión de precios; también es calidad, tecnología y eficiencia. Por eso trabajamos mucho en facilitar el acceso a procesos de innovación, incorporación de tecnología y mejora de procesos productivos. La industria santafesina tiene capacidades enormes, y el desafío es potenciarlas incluso en un contexto adverso.
Otro punto clave es el empleo. ¿Qué se está haciendo en ese sentido?
El empleo industrial es una prioridad. La pérdida de puestos de trabajo en la industria tiene un impacto social muy profundo. En ese marco, el programa Impulsa cumple un rol estratégico. Impulsa conecta directamente las necesidades reales de las empresas con la formación de trabajadores, generando cursos específicos para el mercado laboral actual.
Vos sos el coordinador de ese programa provincial. ¿Cómo funciona en la práctica?
Es un esfuerzo y un compromiso conjunto de tres ministerios: Trabajo, Educación y Desarrollo Productivo. Trabajamos junto a empresas, cámaras y sindicatos para identificar qué perfiles se necesitan hoy y cuáles se van a necesitar en el corto y mediano plazo. A partir de eso, diseñamos trayectos formativos que permitan recalificar trabajadores, mejorar la empleabilidad y, en muchos casos, generar nuevos puestos de trabajo. Es una política muy concreta, que apunta a optimizar la relación entre formación y producción. Acá en Villa Constitución se implementó con la UOM, el Municipio, el Punto Violeta, el Instituto San Pablo y CIDECON. Los cursos son gratuitos para los beneficiarios, pero todo esto implica una inversión muy fuerte de la Provincia.
¿Crees que estas herramientas alcanzan para atravesar la crisis?
No son mágicas ni sustituyen una política macroeconómica que promueva el desarrollo industrial. Pero sí son fundamentales para amortiguar el impacto, sostener capacidades productivas y evitar daños irreversibles. La industria no se reconstruye de un día para el otro: si se pierde, cuesta años volver a levantarla. Por eso la decisión del Gobierno de Santa Fe es clara: acompañar al sector productivo, defender el empleo y sostener el entramado industrial en cada territorio.
¿Cuál es el principal desafío hacia adelante?
Me parece que hay que evitar que esta coyuntura crítica se transforme en un proceso estructural de desindustrialización. Santa Fe tiene historia, conocimiento y capacidad productiva. El desafío es atravesar este momento cuidando lo que se construyó y sentando las bases para una recuperación que vuelva a poner a la industria y al trabajo en el centro del desarrollo.