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Villa Constitución
Emprender con el corazón
La herencia familiar y la búsqueda de un bienestar personal marcaron el camino de una mujer que divide sus días entre el histórico mostrador de la boutique fundada por su abuela y el impulso de un proyecto tecnológico que transformó su salud.

El día a día de la protagonista transcurre entre prendas de calidad y la innovación de un emprendimiento que cambió su calidad de vida. Con la gratitud como bandera, combina el legado de casi sesenta años de trayectoria con la mirada puesta en el servicio y la alimentación natural.
“La vida nos trajo a Villa Constitución y soy bien villense, soy feliz de pertenecer acá”, asegura Eugenia, quien creció bajo los valores del esfuerzo y el acompañamiento al cliente. Hoy, esa experiencia se traduce en una doble apuesta: sostener la tradición de Boutique La Nona (Rivadavia 1427) junto a su madre y hermanas, y liderar un proyecto de cocina saludable que nació de una necesidad propia (@thermomax_cook). Para ella, el éxito no es una cifra, sino la felicidad de quienes la eligen: “No es vender por vender, queremos que el cliente se vaya y vuelva porque lo disfrutó”.
¿Dónde naciste?
Nací en San Nicolás, pero de muy chiquita, por cuestiones de la vida, nos mudamos a Villa Constitución.
¿Dónde estudiaste?
Como viví en San Nicolás hasta los 9 años, estuve en el Colegio Misericordia y después en la escuela Hijas de Cristo Rey; una institución que adoro y que nos dio un grupo hermoso.
¿Cómo está constituida tu familia?
Mi marido, mi mamá, mis hermanos y mi papá, que lamentablemente falleció. Una hermosa familia, gracias a Dios.
¿Compartís el negocio con tu familia?
Sí, tenemos Boutique La Nona, cuya fundadora fue mi abuela. El local central lo comparto con mi mamá y tenemos una sucursal en San Nicolás, donde está mi hermana melliza. Es un negocio destinado a vestir y acompañar a la mujer en todas las etapas de su vida. Tratamos de resaltar la moda femenina para que la clienta se sienta cómoda, priorizando prendas de calidad y apuntando a la industria nacional, donde creemos que hay mucho potencial.
¿Hace cuánto tiempo trabajan en la boutique?
El negocio tiene casi 60 años; toda una vida. Me crie ahí adentro, atrás de un mostrador, pero sobre todo con los valores de acompañar a la gente. No solo desde el lugar de la venta, sino buscando que se sientan elegantes y bien. La prioridad es que sientan bienestar a la hora de comprar. No es vender por vender, queremos que el cliente vuelva porque se fue feliz y lo disfrutó.
Esa experiencia te llevó a tener un emprendimiento propio.
Empezó hace unos años por una cuestión de salud; necesitaba consumir productos sin ultraprocesados. Mi hermana, que vive en Buenos Aires, es team líder de Thermomix, un robot de cocina pensado para que todo el mundo pueda cocinar de manera fácil y rápida. A mí me salvó la salud y sentí que podía hacerlo a la par de mi actividad actual. Hace ya cuatro años que estoy en esta empresa y sinceramente soy feliz. Tengo clientes de todo el país, logro ensamblar ambas actividades y me encanta. La vida siempre te va llevando a los lugares indicados.
¿Te queda algo por hacer o tenés algún proyecto pendiente?
No sé si tengo un objetivo final. Siempre pido que Dios me dé salud y vida para poder trabajar, porque no conozco otra manera. En cuanto a los proyectos, siempre hay alguna idea dando vueltas, pero hasta que no están definidas es mejor no hablar para que se concreten.
¿A quién le agradecerías?
A mis abuelos, que iniciaron esto en épocas muy difíciles. A mi mamá y a mi papá, que siempre fueron puntales tanto en mi educación como en el negocio. También a los clientes: un cariño muy especial a los de La Nona por los años que nos acompañan y su incondicionalidad; y a los de Thermomix en todo el país, porque no es fácil elegir a alguien a la distancia. Gracias por confiar y elegirnos. No puedo pedir más que eso.